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sábado, 13 de octubre de 2007

¿En qué piensas cuando intentas dormir?

Tranquilos, no pienso rayarme filosontrópicamente (a priori) acerca de los pensamientos que te rondan la cabeza cuando descansas tranquilo al cálido refugio de las sábanas de tu cama. Lo que sí es cierto es que me encanta ese momento, el instante justo antes de dormirte en el que tus pensamientos pasan a ser imágenes nítidas, en el que puedes ver con claridad aquello que antes tan sólo era una idea, para mí es uno de los mejores momentos del día, sobretodo si que la mente está clara y en paz, con ansias de imaginar. ¿A vosotros también os pasa?

Pero el "tranquilos" lo pienso respetar, pues con ésta entrada a la bitácora quería compartir un pensamiento que tuve anoche, mientras intentaba distraer a la mente para escaparme hacia el sueño. Es una absurdidad, pero servirá para rellenar... A mí al menos me hizo levantarme de la cama para escribirlo en un papel, y que no se perdiera al levantarme esta mañana. Es lo siguiente:

" ...imagina a un hombre con un gran poder, un individuo que controla la metamorfosis. Con tan solo el pensamiento puede variar su forma para aparentar ser quien desee, ¿cuántas posibilidades puede abrir un capacidad como ésta...? Tan sólo hay un problema, pues a pesar de la fidelidad estrema de sus transformaciones, no puede variar su masa corporal. Siendo esto un desastre pues mide un metro, y queda siempre desvelada su identidad por su corta estatura..."


Sí, eso es todo. Y a la vez un ejemplo de... vale, es absurdo, pero PiÉnSaLo.
(Siempre podrá jugar a ser el espíritu del Fari o pasear por la calle con el aspecto de Macaulikulquin...)

Y ahora que he reflejado esto, ya puedo ir tranquilo a mi cama, a ver que sorpresas me aguardan esta noche.

viernes, 31 de agosto de 2007

El nomo que habita en nuestras cabezas

¿Qué mecanismo es el que se encarga de ordenar las ideas en tu cerebro? ¿Qué nomo endemoniado habita en su interior que tiene el enorme poder de decidir qué cosas recordarás? Elige las que “forjarán” tu personalidad (entre comillas porqué me suena demasiado guay), e incluso puede ir preparando paquetes bomba con temporizador para cuando alcances la plena senilidad, para recibir con los brazos abiertos al alzheimer, obligándote a cantar a la vejez las musiquillas de los anuncios televisivos más genosos.

Mi abuela, de 90 años, digamos que ya goza de momentos alegres más propios de la inocencia infantil, a pesar de razonar con bastante lucidez. Ella puede pasarse horas cantando “El Lobo, que gran turrón…” o tangos y pasodobles de su juventud*.

Esto me hace reflexionar acerca de cómo será visitar un geriátrico cuando seamos nosotros quienes los llenemos, nosotros que ya somos una generación completamente bombardeada de publicidad y mierda en la televisión. Imagina pasear por los pasillos y escuchar que de una habitación sale un alarido en plan “booooomba” a lo King África. Y no riamos mucho al pensar en ello, porqué por muy melómanos que nos veamos renegando de los bisbales de turno o las fantabulosas canciones del verano, no hemos de olvidar al HIJODEPUTA DEL NOMO.

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* Curiosidad abuelil: Hay un tango del que haré un breve extracto, dice: “Cocaína, cocaína… se que me has de matar, pero alivias mi pesar…”. Todavía recuerdo la primera vez que se lo oí, estábamos comiendo en mi casa hará un par de años, no más. Y entre el jaleo de las conversaciones cruzadas yo fui el único que escuchó un grito de –cocaína!!-, con lo que claramente me quedé mirándola con una cara de … ein?... No sé el resto del mundo, pero para mí no es algo normal escuchar a mi abuela cantando a la cocaína.

Por cierto, el “Tango de la Cocaína” (que se llama así, creo) me parece que es del mismo autor que el de “Fumando espero”, y atención… lo de fumando espero se refiere a un cigarrillo de cocaína.